vivir en familia por un mejor desarrollo de la familia


 
NUESTRA HIJA NO ES UNA CRUZ
Carmen Juste de Santa Ana - 16.12.2005

NUESTRA HIJA NO ES UNA CRUZ

NUESTRA HIJA NO ES UNA CRUZ

 

 

Cuantas veces nos habrán dicho con la cruz que tenéis en la familia…estaréis cansados de luchar, tendréis dudas de fe…

 

Como humanos que somos por supuesto que muchas veces hemos sentido agotamiento o cansancio físico, con tres hijos no te aburres, el trabajo de casa, el de fuera de casa, pero es un desgaste parecido al de cualquier padre o madre de familia, “un santo cansancio” que ofreces a Dios cada día y sabes que terminará dando su fruto.

 

Piluca la mayor de nuestro hijos nació hace 17 años, a consecuencia del parto padece una parálisis cerebral que afecta a su desarrollo motórico, principalmente la parte derecha de su cuerpo, al área del lenguaje y también a la calidad de su visión. Como muchos de los paralíticos cerebrales tiene su cabeza bien amueblada, y una inteligencia muy normal.

 

Lleva arrastrando plantillas, botas ortopédicas, andadores, muletas, bastón, ortodoncia muy complicada, lentillas (desde los tres añitos), gafas desde muy corta edad. Asistiendo a fisioterapia, actividades acuáticas, rehabilitación, logopedia, durante muchos meses a lo largo de todos los años.

 

Por el quirófano ha pasado y superado con éxito diferentes intervenciones bastante complicadas y con serios riesgos (entre ellas la reconstrucción de cada un o de los pies). Ha soportado con gran dignidad escayolas de todos los tamaños y medidas, para no perder curso académico, normalmente esto solía ocurrir en el periodo de vacaciones de verano o bien de Navidad. En la actualidad le están preparando la boca para una nueva intervención, esta vez de cirugía masilo facial.

 

He intentado hacer un breve resumen de lo que puede ser el desarrollo clínico por el que ha pasado y pasa Piluca.

 

Para ella sus limitaciones físicas no suponen un escudo para seguir creciendo y desarrollando otros aspectos.

 

Es muy abierta y expresiva, está totalmente entregada a sus amigas  (pocas, pero estupendas) necesita expresar lo que siente, sentirse útil, comunicarse feliz con sus campamentos, salidas al cine, y alguna que otra fiesterilla. Ilusionada como nadie por la vida, contagiando alegría con sus amigos, conocidos, familia. Aceptando de manera heroica sus limitaciones, sin derrumbarse, sin buscar culpables…mirando siempre hacia delante, superando etapas, venciendo grandes obstáculos, convencida que desde su discapacidad tiene mucho que ofrecer a los demás. Cuando se ha conocido ha Piluca se aprende a mirar a cualquier enfermo, más allá de lo que se ve con los ojos, es una mirada mucho más profunda.

 

Piluca para nosotros ha sido un regalo de Dios, dentro de nuestra familia todos hemos cambiado nuestra escala de valores. Pilar es una escuela que día a día nos está intentando acercar a Dios… En ella vemos la paciencia, la constancia, la generosidad…vemos el infinito amor. Pilar se siente amada por Dios, aquí no sufre discapacidad alguna, está totalmente supercapacitada para irradiar amor y lo hace.

¿Alguien puede llamar a una joven así, carga o pesada cruz?

 

Estoy convencida que la Virgen la guía y la lleva fuertemente cogida de su mano desde que se levanta cargada de paz hasta que acaba el día.

 

Su madre: Carmen Juste de Santa Ana.


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