NUESTRA HIJA NO ES UNA CRUZ
Cuantas veces nos habrán dicho
con la cruz que tenéis en la familia…estaréis cansados de luchar, tendréis
dudas de fe…
Como humanos que somos por
supuesto que muchas veces hemos sentido agotamiento o cansancio físico, con tres
hijos no te aburres, el trabajo de casa, el de fuera de casa, pero es un desgaste parecido al
de cualquier padre o madre de familia, “un santo cansancio” que ofreces a Dios
cada día y sabes que terminará dando su fruto.
Piluca la mayor de nuestro hijos nació
hace 17 años, a consecuencia del parto padece una parálisis cerebral que afecta
a su desarrollo motórico, principalmente la parte derecha de su cuerpo, al área
del lenguaje y también a la calidad de su visión. Como muchos de los
paralíticos cerebrales tiene su cabeza bien amueblada, y una inteligencia muy
normal.
Lleva arrastrando plantillas,
botas ortopédicas, andadores, muletas, bastón, ortodoncia muy complicada, lentillas
(desde los tres añitos), gafas desde muy corta edad. Asistiendo a fisioterapia,
actividades acuáticas, rehabilitación, logopedia, durante muchos meses a lo
largo de todos los años.
Por el quirófano ha pasado y
superado con éxito diferentes intervenciones bastante complicadas y con serios
riesgos (entre ellas la reconstrucción de cada un o de los pies). Ha soportado
con gran dignidad escayolas de todos los tamaños y medidas, para no perder
curso académico, normalmente esto solía ocurrir en el periodo de vacaciones de
verano o bien de Navidad. En la actualidad le están preparando la boca para una
nueva intervención, esta vez de cirugía masilo facial.
He intentado hacer un breve
resumen de lo que puede ser el desarrollo clínico por el que ha pasado y pasa
Piluca.
Para ella sus limitaciones
físicas no suponen un escudo para seguir creciendo y desarrollando otros
aspectos.
Es muy abierta y expresiva, está
totalmente entregada a sus amigas
(pocas, pero estupendas) necesita expresar lo que siente, sentirse útil,
comunicarse feliz con sus campamentos, salidas al cine, y alguna que otra fiesterilla.
Ilusionada como nadie por la vida, contagiando alegría con sus amigos,
conocidos, familia. Aceptando de manera heroica sus limitaciones, sin
derrumbarse, sin buscar culpables…mirando siempre hacia delante, superando
etapas, venciendo grandes obstáculos, convencida que desde su discapacidad
tiene mucho que ofrecer a los demás. Cuando se ha conocido ha Piluca se aprende
a mirar a cualquier enfermo, más allá de lo que se ve con los ojos, es una
mirada mucho más profunda.
Piluca para nosotros ha sido un
regalo de Dios, dentro de nuestra familia todos hemos cambiado nuestra escala de valores. Pilar es
una escuela que día a día nos está intentando acercar a Dios… En ella vemos la
paciencia, la constancia, la generosidad…vemos el infinito amor. Pilar se
siente amada por Dios, aquí no sufre discapacidad alguna, está totalmente
supercapacitada para irradiar amor y lo hace.
¿Alguien puede llamar a una joven
así, carga o pesada cruz?
Estoy convencida que la Virgen la
guía y la lleva fuertemente cogida de su mano desde que se levanta cargada de
paz hasta que acaba el día.
Su madre: Carmen Juste de Santa
Ana.