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LOS ABUELOS José Serrano Galnares

         

El movimiento cristiano de mayores y jubilados considera que la familia está constituida por la convivencia de tres generaciones: hijos, padres y abuelos. No vemos a la familia sin contar con los abuelos.

El movimiento cristiano de mayores y jubilados considera que la familia está constituida por la convivencia de tres generaciones: hijos, padres y abuelos. No vemos a la familia sin contar con los abuelos.

 

La sociedad actual está envejecida: en Madrid son ya casi un millón de jubilados; y cada vez va a ser mayor el número de ellos. Centenarios hay más de 700 en Madrid.

 

Se habla de una "revolución gris"; la constituyen la franja de "jóvenes viejos" de 65 a 80 años, que se siguen considerando útiles para su familia, para la sociedad y para la Iglesia. Ya no quieren ser un problema, sino una solución para las personas que conviven con ellos.

 

Convivir (en latín) es sinónimo de "simbiosis" (en griego), todo lo contrario a "parasitismo". La Conferencia Episcopal, en el Directorio de la Pastoral Familiar de la Iglesia dice en el punto 196: un papel específico dentro de la familia es el que realizan las personas ancianas (..:) Las personas mayores desempeñarán así en el entorno de la familia una función de gran importancia en la educación de los más jóvenes. Las limitaciones que sufren deben contribuir a enraizarles más en el espíritu de comprensión y entrega desinteresada Tienen una misión especial en la educación humana y cristiana de los nietos, que habrá de suplir a veces la de los padres."

 

Esta convivencia de tres generaciones y el respeto a los mayores se hace presente en el pueblo gitano, en las razas orientales (japoneses, chinos, etc.), en los musulmanes tal y como se daban en los antiguos cristianos.

 

Es una ayuda mutua, y, sólo como recuerdo, pensemos en la transmisión de la Fe de abuelos a nietos (en Rusia, por ejemplo, la mantuvieron durante las persecuciones cristianas); en la educación, con su experiencia y con sus hábitos saludables (no comer en exceso, no fumar, no beber, no ser sedentarios...). Son apoyo en la recogida de nietos de los colegios, en los pequeños servicios haciendo gestiones, pagos... Ayuda económica con "pagas semanales", pequeños premios, cumpleaños, veraneos, etc. y sobre todo pueden ser un buen mediador, conciliador, con su consejo y su sensatez en los problemas psicológicos que surjan entre las generaciones.

 

A propósito del tema económico: la Fundación Acción Familiar ha publicado un informe según el cual en el 36% de los hogares los recursos proceden sobre todo de las pensiones: cuatro millones de familias españolas son sustentadas por jubilados.

 

Su Santidad Juan Pablo II ha dicho que "el futuro de la sociedad pasa por la familia". Y la familia no está completa sin los abuelos. Pensemos que lo que vean hacer los pequeños de la casa con sus abuelos será lo que harán en el futuro con sus padres.

 

Las residencias, que sólo dan alojamiento a una mínima parte de los mayores, deben quedar reservadas para los "dependientes", que necesitan de continuo una persona a su lado para sobrevivir, para los demenciados... Y para aquellos ancianos desvalidos sin soporte económico, a los que se conoce como "ancianos sin familia".

 

No vemos futuro sin embargo para las "familias sin ancianos", si queremos seguir viviendo la Iglesia doméstica. Serán familias que tendrán animales de compañía, "tamagochis", colecciones de objetos ó lo que sea, pero que no sabrán transmitir vida ni amor.

Publicado el 19/5/2017 en ARTÍCULOS

         

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