NOMBRE CATEGORÍA

EL JUEGO Y LOS JUGUETES. CARMEN ÁVILA DE ENCÍO

         

Fundamentalmente, el juego es cualquier tipo de actividad que aprendemos por puro placer, sin ninguna preocupación por el resultado final, incluso aunque el juego pueda derivar en una gran obra de arte, en un descubrimiento científico o en una mera pelea entre niños. En el caso del niño, adquiere una mayor importancia ya que para él casi toda actividad es lúdica y por y mediante el juego el niño crece física, afectiva, social, intelectual y espiritualmente.

Fundamentalmente, el juego es cualquier tipo de actividad que aprendemos por puro placer, sin ninguna preocupación por el resultado final, incluso aunque el juego pueda derivar en una gran obra de arte, en un descubrimiento científico o en una mera pelea entre niños. En el caso del niño, adquiere una mayor importancia ya que para él casi toda actividad es lúdica y por y mediante el juego el niño crece física, afectiva, social, intelectual y espiritualmente.

 

           Sabemos, además que cuando más evoluciona una especie, mas largo es el periodo de su infancia y, por tanto, más aumenta el tiempo destinado al aprendizaje de las diversas dimensiones de “ese ser”, que en el caso del niño requiere crecimiento físico, recursos afectivos y sociales, desarrollo intelectual y formación espiritual.

 

           Este aprendizaje se realiza a través del juego, la imitación y la experimentación. Por tanto, podemos concluir que el adulto mejor dotado es aquel que más jugó en su infancia.

 

           Los juguetes tienen como misión principal estimular y sostener el juego, creando motivos de entretenimiento y dando pie para que el niño ejercite un conjunto de facultades, entre las que destacaríamos la imaginación.

 

           Los juguetes pueden llegar a ser un elemento principalísimo en la educación del tiempo libre del niño, puesto que le ayuda a desarrollar muchos aspectos en él innatos y a gustar de otros para los que quizá fuese más reacio. El niño ya de por sí, posee fantasía y es creativo pero el instrumento que le ofrece el juguete le impulsa a serlo más.

 

           Por otro lado, el juguete es un medio para la relación social del niño; su utilización en común le ayuda a integrare en la sociedad y a relacionarse con los demás.

 

           Asímismo y a través del juego podemos estimular la dimensión intelectual y espiritual que reside en cada ser humana.

 

 

UN JUGUETE PARA CADA EDAD

 

 

  • Primera infancia (0-3 años)

 

                       Al niño le interesa su propio cuerpo y todo cuanto tenga alguna relación con sus sentidos: la vista, el tacto, los oídos, el gusto y el olfato. Así le interesan los sonajeros en un primer momento, de la misma forma que todos los juguetes que producen un sonido. Le gustan los grandes muñecos de colores vivos y vistosos. Le encanta aquel oso de peluche, cuya suavidad le incita a tocarlo. Y también comienza a gustar de encajar cubos o cajas de diferentes colores, que le ofrecen su viveza, además de la posibilidad de irse haciendo con las formas y los tamaños de las cosas.

 

  • Segunda infancia (3-7 años)

 

           Los niños de estas edades siguen gustando de los juguetes de construcción, pero su mayor distracción consiste en desbaratar aquello que han construido ellos mismos u otros. Esto le permite comprobar que domina las cosas. El mismo incentivo halla en juguetes del tipo de los rompecabezas o de los puzzles, que además constará su destreza.

 

           Los niños comprendidos entre estas edades suelen interesarse también por todo lo que en alguna manera pueda imitar al mundo que les rodea. Por eso les entusiasman tanto los disfraces de personajes diferentes y, por lo mismo, si no los poseen, los fabrican con ropa vieja de los padres y de la casa que, con un poco de imaginación, se transforma fácilmente en aquello que desean.

 

           La plastilina y la arcilla, el agua y la arena, las bicicletas y triciclos le gustan y son altamente recomendables para descargar su vitalidad en juegos creativos o que favorezcan el ejercicio corporal del niño.

 

  • Tercera infancia (7-11)

 

           Se acrecienta el interés por los juguetes que requieran movimiento: aviones, coches, trenes…, y en contraposición surge la afición por los juegos sedentarios del tipo parchís, lotería, oca o ajedrez, por ejemplo, que contribuyen a desarrollar la capacidad de razonamiento del niño. La aceptación de los juegos reglados acrecienta significativamente el proceso de socialización.

 

 

ALGUNOS CONSEJOS PARA ELEGIR UN BUEN JUGUETE

 

 

  • Partir de las necesidades y preferencias del destinatario del juguete y no de los gustos de la persona que lo elige.

 

  • Si el juguete es para un niño/a, tener en cuenta su edad y su nivel madurativo.

 

  • Elegir juguetes adecuados a las características y peculiaridades de cada persona y que fomenten aquellos aspectos –comunicación, destreza manual, atención, etc.- más convenientes en cada caso.

 

  • Valorar positivamente el hecho de que el juguete estimule la imaginación y la creatividad o cualquier aspecto de la personalidad, convirtiendo al usuario siempre en protagonista del juego.

 

  • Regalar juguetes suficientes y variados que desarrollen funciones diferentes.

 

  • Cuidar que los juguetes sean sólidos, seguros y duraderos. Los juguetes que cumplen la normativa de seguridad vigente llevan la marca CE en el envase, por lo tanto, hemos de buscar siempre este distintivo en el momento de compra y, además, valorar críticamente el aspecto del juguete para prever su duración y adecuación al juego.

 

 

INFLUENCIA DE LOS VIDEOJUEGOS

 

 

            Los videojuegos son divertidos. A los niños les gusta por su:

 

  • Interacción con la pantalla.
  • Los gráficos.
  • Efectos sonoros.
  • Puntuación automática.
  • Habilidad que adquieren.
  • Emoción de ganar y de mejorar puntuaciones.

 

Los videojuegos son educativos en tanto que,

 

  • Ayudan a adquirir la coordinación óculo-manual.
  • Mejoran la capacidad de procesar la información a través de diversos canales sensoriales simultáneamente y disminuye el tiempo de reacción.
  • Forma de iniciarse al manejo del ordenador.

 

Los videojuegos no son educativos en cualquiera de los siguientes supuestos,

 

  • Es importante hacer notar que en muchos casos la fascinación por estos juegos es muy intensa al principio y después decrece.
  • Si los padres consideran que el niño está demasiado obsesionado con los juegos, deben tratarlo mediante normas:

 

  1. Unirse al jugador: Padres e hijos se divertirán con el juego que más ejercite la inteligencia.
  2. Utilizar los videojuegos de recompensa: Incentivos.
  3. Emplear la saciedad: Debe darse al niño la oportunidad de hartarse de estos juegos.
  4. Utilizar recompensas negativas: Es bueno prevenir al niño de las consecuencias que se producirán si abusa del privilegio, especificando el tiempo que no podrá utilizar el ordenador.

 

  • Los videojuegos influyen claramente en los valores del niño y en su percepción del mundo y de la realidad social, especialmente cuando el efecto se produce de forma acumulada. Los niños son ingenuos y crédulos; tienden a creer todo lo que ven y escuchan y no saben distinguir la realidad de la ficción, lo bueno de lo malo.
  • Los niños muy impulsivos o impresionables parecen ser más propensos a expresar la agresividad que ven en los juegos, mientras que otros tienden a las pesadillas.

 

 

            En definitiva los videojuegos son una realidad, y no se pueden eliminar ni ignorar. En principio no es ni algo positivo ni negativo porque es un juguete en formato máquina, todo dependerá del uso inteligente de quien lo utiliza. No obstante, deben de utilizarse selectivamente para ayudar en la formación intelectual del niño, por eso es importante el tipo de programa o juego que se utiliza, más que el uso del videojuego en sí.

Publicado el 26/5/2017 en ARTÍCULOS

         

RSS 2.0 (ARTÍCULOS) RSS 2.0 (Vivir en Familia)

Deja un comentario


( * ) Campos obligatorios

Buscar

Categorías

Últimas entradas