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CUESTIONARIO PARA VALORAR LA PACIENCIA Carmen Ávila de Encío

         

El clásico árabe aconseja esperar sentado a la puerta de tu casa, a que pase el cadáver de tu enemigo. Teresa de Ávila tiene una letrilla sobre el tema: Nada te turbe, nada te espante (…), la paciencia todo lo alcanza, sólo Dios basta. En ambos casos, dos culturas tan dispares coinciden en definir la paciencia como “saber esperar”.

La paciencia puede, por tanto, definirse (como todas las virtudes) como virtud activa: el hábito de saber estar en las propias circunstancias.

Cuando se acercan las vacaciones ¿está este hijo más inquieto?; si se le pide que espere para salir todos juntos ¿es capaz de permanecer sentado sin hacer nada? Estas y otras cuestiones ponen de relieve la paciencia o impaciencia de sus hijos.

La paciencia es una cualidad importante que debiera cultivarse en el ámbito familiar. Lo contrario, la impaciencia, o dicho de otro modo, el quererlo todo “ya y ahora” está ligado a la impulsividad y a la ansiedad.

Este cuestionario está pensado para niños de ocho a trece años, quienes deberán rodear con un círculo en la columna SI cuando hayan notado que ellos piensan, sienten o les ocurre lo que se les pregunta, y en caso contrario deberán rodear con un círculo en la columna NO.

CUESTIONARIO

1. Hablo a mis padres con mal genio. SI NO

2. Las personas lentas me molestan. SI NO

3. Tengo problemas en mi familia. SI NO

4. Me enfado si alguien me empuja en el autobús. SI NO

5. La gente dice que grito cuando me enfado. SI NO

6. Aunque esté mal hacer algo, a veces lo hago. SI NO

7. Mis padres dicen que soy descuidado y desordenado. SI NO  

8. Si la gente me “da la lata”, me enfado. SI NO

9. En casa me muevo mucho. SI NO

10. Con frecuencia me siento desilusionado. SI NO

VALORACIÓN E INTERPRETACIÓN

Si ha contestado NO, se valorará con 0 puntos; si ha contestado SI se sumará 1 punto. Sumadas las puntuaciones, el resultado obtenido se valora conforme a los siguientes criterios:

De cero a tres puntos: el niño que puntúa bajo es paciente. La tolerancia a la frustración y a la novedad que suponen distintos tipos de estímulo es muy aceptable. Esta actitud paciente es un ingrediente imprescindible para la consecución de metas arduas, difíciles y a largo plazo.

De cuatro a seis puntos: el niño con esta puntuación es algo impaciente, aunque todavía dispone, en su repertorio, de mecanismos y estrategias para controlar su impulsividad. Hay que ayudarle a no impacientarse con tanta frecuencia.

De siete a diez puntos: el hijo que puntúa alto muestra un alto grado de impaciencia. Ojo con este comportamiento, ya que el modo en que se conduce genera demasiada ansiedad, irritabilidad y agresividad a su alrededor, condiciones éstas que le hacen daño al propio niño y a cuantos le rodean. Este niño debiera aprender a “perder el tiempo”.

Publicado el 6/9/2017 en ARTÍCULOS

         

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