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¿CABE QUE EL AMOR RENAZCA? Rosa Corazón

         

Es corriente pensar que nos casamos porque nos queremos, pero no es tan usual tener conciencia de que el matrimonio es un amor que se hace o se deshace día a día y momento a momento. Esta batalla no tolera darse por vencido, ni tenerla por conquistada definitivamente y para siempre, porque el éxito está en ganarla poco a poco, sin cejar en el empeño, sin tenerla nunca ni por ganada ni por perdida definitivamente y concretándola en pequeñas y sucesivas metas.

 

Si se apaga, ¿cabe que el amor renazca? El amor puede renacer, claro que sí. Pero habrá que tener el interés que un enamorado tiene por conquistar. No cabe que para conseguir el amor en el noviazgo todo nos parezca poco, y para reconquistar nuestro amor en el matrimonio todo nos parezca excesivo. Reconquistar exigirá más que conquistar, parece lógico.

 

El amor puede conquistarse y reconquistarse. Todos podemos recordar casos históricos de matrimonios concertados en los que en su inicio no había amor; y, sin embargo, el amor fue surgiendo posteriormente por el trato mutuo.

 

Sin embargo, no hay que olvidar que el amor es distinto en la adolescencia (a veces no hay amor sino sólo pasión), en la madurez o en la senectud, y también el amor tiene manifestaciones diferentes a lo largo de las distintas situaciones de la vida por las que vayamos atravesando. Pero si ha habido amor muy posiblemente habrá amor.

 

El amor es algo bueno, muy bueno. Pero puede estar dormido, o más aún, en hibernación, o cubierto por un dolor o por un enfado y puede suceder como con el corazón: que no se siente, pero está ahí; y habrá que esperar, cultivándolo durante la espera, porque volverá.

 

Amor es la valentía de pedir perdón, reconociendo sinceramente la torpeza cometida. Y puede ser perdonar, perdonar y olvidar, perdonando hasta más allá de lo que pudira ser  humanamente razonable.

 

Y es que, en caso de conflicto, lo de que el guapo o la guapa gane y la verdad salga triunfadora, es más de película que de la vida real, porque a veces ninguno de los dos tiene toda la razón. Cuando fui juez sustituto, la primera vez que celebré un juicio - que era uno de los 29 que estaban señalados para esa mañana- de un matrimonio joven que estaban peleados, los escuché, los vi -tenían, tanto él como ella, la cara demudada y se notaba que habían sufrido mucho-  y pensé: "De lo que me están contando, ninguno de los dos tendrá toda la razón". Comprobé que era cierto.

 

En estos casos, se puede perder hasta el mínimo de cordura, y ni se vive ni se deja vivir en paz, sufriendo y haciendo sufrir lo indecible. Es muy recomendable que el abogado procure no echar más leña al fuego, que ya hay bastante.

 

La separación no es necesariamente lo peor. Es verdad que un problema matrimonial es malo y hace daño a los hijos y a los cónyuges, pero también que, a veces, es mayor el daño que sufren los hijos por el mal comportamiento que ven entre sus padres y es peor el ejemplo que reciben antes de la separación que la propia separación matrimonial.

 

Sin embargo, con la separación ya nada es como podría haber sido: ... El esposo ha recuperado la libertad y vive solo. Los hijos viven con la madre. Alguna vez el padre va de visita a a ver a sus hijos. El hijo mayor se pasó mucho tiempo "soñando que jugaba al fútbol con sus padre, como cuando era pequeño", pero su padre ya no volvió a jugar al fútbol con él. La madre, que es una mujer de muchísima valía, lucha, ella sóla, por sacar adelante a sus cuatro hijos... Ya nada es como podría haber sido.

 

Pero ni siquiera la separación es irrevocable. Hay gente que tiene miedo a una separación matrimonial porque "es para siempre", dicen. Y es verdad en tanto que todo es para siempre porque deja su impronta en nuestra vida. Y en el caso de un asunto matrimonial deja su impronta en la vida de los dos cónyuges y de los hijos. Ahora bien, no es cierto que la separación matrimonial sea irrevocable, que es algo que muchas personas desconocen.

 

Siempre está por explorar el camino de la reconciliación y el redescubrimiento del amor mutuo.

Publicado el 19/5/2017 en ARTÍCULOS

         

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